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Recomendaciones para un plan de marketing online

Se ha estimado que el nacimiento de la industria publicitaria online, durante el presente año 2011, será de un 35%. Por ejemplo, en México, se moverá un 5% de la inversión en publicidad, en todo el país. Por eso, cada vez más personas y empresas deciden entrar en el sector del marketing digital y lograr que los clientes se vuelvan fieles a una marca, gracias a la estrategia digital, que llevaron a cabo. Y, es que el marketing online gana cada día más terreno y, por otro lado, la gente que trabaja en ello, es cada vez más profesional. Una empresa que quiera entrar en este mercado debe tener claro una serie de estrategias, de pasos, para lograr tener éxito. Lo primero que debemos tener claro es que, ante todo, debemos llevar un planteamiento adecuado al negocio que tenemos entre manos. Si nos paramos a pensar en la estrategia digital, lograremos que los anunciantes consigan los objetivos más importantes para la marca o para los consumidores, usando la red como medio. Otras recomendaciones son: 1. Hay que establecer una serie de objetivos claros y que sean realistas. Hay que ser muy claros sobre las metas que estamos buscando, el plan de Marketing Digital que vamos a realizar. Debemos tener claros los objetivos, para poder definir las inversiones, los recursos que nos van a hacer falta y el tiempo que debemos concentrarnos, a la hora de lograr nuestros objetivos. ¿Qué es lo que se busca, con esta estrategia de marketing online: traer nuevos clientes a nuestro sitio web, hacer una venta, lograr un registro, aumentar la visibilidad de nuestra marca? Así, podemos definir las herramientas que os van a hacer falta, para poder lograr nuestro objetivo.
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Cuidado con tu marca y las redes sociales

Cuida tu marca en las redes socialesUna de las características que tiene el nuevo marketing online es que ya no se habla desde un solo lado, desde la marca, sino que también se emiten nuevos discursos desde la mirada de quien lo consume, en este caso el cliente. Anteriormente una marca contrataba el trabajo de los profesionales del diseño y la comunicación para lanzar sus campañas de nuevos productos; pero eso ya pasó.

Los anuncios finales de la marca eran pensados, creados, impresos y distribuidos por todo el espacio urbano: las paredes de edificios, páginas de diarios, puertas de automóviles de la empresa u otros, las revistas especializadas en una marca; en fin, que el contenido publicitario se pegaba como un parche fatal a la vista de todos, nos gustase o no.

Pero la vida ha cambiado. A día de hoy los soportes promocionales tienen una gran novedad: no son estáticos; son, al decir del sociólogo Zygmunt Bauman, soportes líquidos. Y he aquí la nueva revolución, las marcas ya no pueden hacer y deshacer a su voluntad. Existe la red y esta se puede convertir en una gran oportunidad o en la peor de las amenazas.

La voz del cliente ya cuenta. No hay que salir a la calle a manifestarse y gritar con pancartas en la mano. El cliente ahora llega a su casa, se pone cómodo, enciende su ordenador, teclea Twitter o Facebook y se pone manos a la obra. Si tu producto es bueno éste puede llegar a ser tu mejor aliado; de hecho el interactuar con él, de tú a tú a través de la red social, rompe ese silencio que antes se imponía. No hay mejor vendedor que un cliente conforme. Lo digo por experiencia.

Sin embargo, si por alguna casualidad el producto o servicio que ofreces es de mala calidad o no se cumplen tus promesas publicitadas pudieras tener más de un dolor de cabezas. Las movilizaciones en las redes sociales ocurren de un modo espontáneo y rápido, como un virus de catarro común; pueden crear una ola de opinión que en menos de lo que te imaginas te hace perder lo que tanto tiempo y dinero te ha costado: tu reputación.

Muchas han sido las movilizaciones en la red que han echado por tierra millonarias campañas publicitarias. La voz del cliente descontento cuenta por dos, y si esa voz es coincidente con la de otros la cifra y el riesgo aumentan. No debemos olvidar que en estos días se ha implantado el hábito en el cual, antes de comprar un producto, lo primero que hacemos es darnos una vuelta por los foros de internet o las redes sociales y leer lo que se piensa y escribe sobre él.

Nadie se atrevería a comprar un tablet de Toshiba si en varios foros la gente pone que se bloquean cada dos por tres. Yo por lo menos lo pensaría dos veces. Un recurso preventivo sería poner el nombre de nuestra marca en los buscadores de estas redes sociales, o en el mismo Google, y ver cómo se mueven las opiniones acerca de él. No estará mal, no vaya a ser que cuando nos enteremos del mal ya sea demasiado tarde.

Un ejemplo reciente: David Bisbal. Se le ocurrió poner una desafortunada frase en Twitter y la avalancha de críticas y mofas en su contra se activaron en menos de lo que le alcanzó a él quitarla y justificarse. Ya lo digo, las redes sociales son una gran oportunidad pero a la vez, constituyen la peor de las puertas que queramos abrir.