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Saca partido a tus comentarios

Muchas veces visitamos diferentes sitios webs que de una manera u otra tienen relación con nuestra página web o con nuestro negocio. Generalmente existe la posibilidad de dejar un comentario, ya sea en un blog, en un medio de prensa digital al termina de dar una noticia o de cualquier otra página web en la cual se trate de interactuar con los usuarios. Otro tanto ocurre con Twitter y Facebook. En fin, que hay muchos sitios donde podemos dejar nuestra huella, o nuestro pensamiento.

Aprovechar las oportunidades es de sabios, y esta es una excelente oportunidad  para promovernos. Los comentarios son vitales para quien escribe o administra un blog o diario web, como para quien quiera dejar constancia de que ha leído el artículo y quiere opinar. Pero cuidado, eh, que ahí está el peligro: no basta con poner cualquier cosa, hay que dar valor al texto, hay que demostrar que se quiere opinar de verdad.

Una buena opinión parte del supuesto de que quien la escribe ha leído el texto previo. Por tanto, lo que se va a escribir debe guardar una estrecha relación con la temática que le precede. No vale de nada, “me gusta tu blog, mira el mío”. Una opinión razonada, con argumentos, es una puerta de entrada para quien escribe el blog a tu mundo, pero también es una invitación a los otros internautas que visitan la web y que haya en lo que has escrito, y en lo que pueden ver en tu link, una continuidad del tema abordado.

Para aprovechar este espacio con sabiduría, al final debes incluir tu link sólo si no se ha dado la oportunidad de hacerlo indirectamente cuando te inscribes para identificarte. Hay que evitar a toda costa dar la impresión de que el otro esté ante un spam, tu comentario debe ser aprovechado para darte a conocer y demostrar, sin mucha petulancia, claro, que tienes algo más que decir: a favor o en contra, pero con argumentos.

Comentar es una excelente oportunidad para estar ahí, en la red, promoviéndote y de una manera gratis… Aprovéchala.

Google Maps 5.2 revoluciona el marketing 2.0

Desde la llegada de internet a nuestras vidas el concepto de marketing, o por lo menos como lo teníamos pensado hace apenas diez años atrás, ha quedado desactualizado por completo. Cada día cobra más importancia el concepto participativo en las campañas de marketing de las pequeñas y grandes empresas.

Uno de los grandes elephant de la industria de contenidos online es precisamente Google, un gigante que no se cansa de revolucionar las maneras y las costumbres de hacer las cosas: en esta oportunidad Google está revolucionando silenciosamente la manera de vender no sólo una mercancía o servicio, sino también la manera en que lo miramos y nos acercamos a ella.

Resulta que ahora Google ha insertado una revolucionaria opción en Google Maps, con su nueva versión 5.2  para Android, consistente en publicar los comentarios directamente en su entorno visual y a la vez publicarlos también en Twitter. Google se junta a Twitter y los dos, juntos de la mano (o de la pantalla del ordenador o Smartphone), se han puesto de acuerdo para influir en la opinión del usuario a la hora de requerir un servicio determinado.

Me explico: Google Maps ofrecía antes la posibilidad de que un usuario cualquiera obtuviera información directa sobre todos los lugares de interés que existen cerca del sitio desde donde se haga la búsqueda. Es muy sencillo, ponemos una dirección en Google Maps y nos aparecen un conjunto de sugerencias sobre lugares de interés: gasolineras, bares, cines, tiendas, etc. Pues bien, a esta opción inicial los servicios de Google han ofrecido la oportunidad de que los clientes que hayan visitado esos lugares dejen su experiencia por escrito y le den determinada clasificación mediante un sistema de estrellas.

La novedad entre Google y Twitter radica ahora en que podremos hacer públicas nuestras opiniones sobre estos sitios no sólo en la plataforma visual de Google Maps, sino que a golpe de clic podremos publicar automáticamente lo que pensamos y hemos escrito en Google. Para el mundo empresarial y los trabajadores del marketing este nuevo paso de socialización del contenido ciudadano es muy importante a tener en cuenta, ya que a la hora de realizar las campañas se puede partir de una opinión preestablecida por los mismos usuarios sobre la calidad de determinado negocio o servicio.

Además, cada persona que sea responsable de un local, tienda o cualquier otro establecimiento presente en Google Maps estará obligada a realizar un chequeo cada cierto tiempo, y así ver cuál es la opinión de sus usuarios en la red. Cada día, la línea que separa el trabajo de los publicistas y la opinión de los consumidores se va haciendo más estrecha; por lo que en el futuro, la misma labor de marketing la harán los usuarios a partir de su experiencia que a la vez fundamentará los criterios reales de calidad. Esto es bueno, pero es malo ¿por qué? Ya veremos…

Cuidado con tu marca y las redes sociales

Cuida tu marca en las redes socialesUna de las características que tiene el nuevo marketing online es que ya no se habla desde un solo lado, desde la marca, sino que también se emiten nuevos discursos desde la mirada de quien lo consume, en este caso el cliente. Anteriormente una marca contrataba el trabajo de los profesionales del diseño y la comunicación para lanzar sus campañas de nuevos productos; pero eso ya pasó.

Los anuncios finales de la marca eran pensados, creados, impresos y distribuidos por todo el espacio urbano: las paredes de edificios, páginas de diarios, puertas de automóviles de la empresa u otros, las revistas especializadas en una marca; en fin, que el contenido publicitario se pegaba como un parche fatal a la vista de todos, nos gustase o no.

Pero la vida ha cambiado. A día de hoy los soportes promocionales tienen una gran novedad: no son estáticos; son, al decir del sociólogo Zygmunt Bauman, soportes líquidos. Y he aquí la nueva revolución, las marcas ya no pueden hacer y deshacer a su voluntad. Existe la red y esta se puede convertir en una gran oportunidad o en la peor de las amenazas.

La voz del cliente ya cuenta. No hay que salir a la calle a manifestarse y gritar con pancartas en la mano. El cliente ahora llega a su casa, se pone cómodo, enciende su ordenador, teclea Twitter o Facebook y se pone manos a la obra. Si tu producto es bueno éste puede llegar a ser tu mejor aliado; de hecho el interactuar con él, de tú a tú a través de la red social, rompe ese silencio que antes se imponía. No hay mejor vendedor que un cliente conforme. Lo digo por experiencia.

Sin embargo, si por alguna casualidad el producto o servicio que ofreces es de mala calidad o no se cumplen tus promesas publicitadas pudieras tener más de un dolor de cabezas. Las movilizaciones en las redes sociales ocurren de un modo espontáneo y rápido, como un virus de catarro común; pueden crear una ola de opinión que en menos de lo que te imaginas te hace perder lo que tanto tiempo y dinero te ha costado: tu reputación.

Muchas han sido las movilizaciones en la red que han echado por tierra millonarias campañas publicitarias. La voz del cliente descontento cuenta por dos, y si esa voz es coincidente con la de otros la cifra y el riesgo aumentan. No debemos olvidar que en estos días se ha implantado el hábito en el cual, antes de comprar un producto, lo primero que hacemos es darnos una vuelta por los foros de internet o las redes sociales y leer lo que se piensa y escribe sobre él.

Nadie se atrevería a comprar un tablet de Toshiba si en varios foros la gente pone que se bloquean cada dos por tres. Yo por lo menos lo pensaría dos veces. Un recurso preventivo sería poner el nombre de nuestra marca en los buscadores de estas redes sociales, o en el mismo Google, y ver cómo se mueven las opiniones acerca de él. No estará mal, no vaya a ser que cuando nos enteremos del mal ya sea demasiado tarde.

Un ejemplo reciente: David Bisbal. Se le ocurrió poner una desafortunada frase en Twitter y la avalancha de críticas y mofas en su contra se activaron en menos de lo que le alcanzó a él quitarla y justificarse. Ya lo digo, las redes sociales son una gran oportunidad pero a la vez, constituyen la peor de las puertas que queramos abrir.