La gestión de proyectos y la organización del trabajo son claves para cumplir plazos y objetivos. Definir tareas, recursos y hitos permite controlar el avance y detectar desviaciones.
Buenas prácticas
Divide el proyecto en fases y asigna responsables. Usa herramientas (listas, diagramas de Gantt, tableros) según la complejidad. Revisa el progreso con frecuencia y comunica cambios al equipo. Documentar decisiones y lecciones aprendidas ayuda en futuros proyectos.
Conclusión
Una buena gestión no garantiza el éxito pero reduce el caos y aumenta las probabilidades de entregar a tiempo.